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Tablero de comunicación con pictogramas, abecedario y números instalado en el andén de una estación de tren
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8 min de lectura

Tablero de comunicación: cómo montarlo

Imagen: Mnalis / Wikimedia Commons · CC BY 4.0

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Respuesta rápida

Un tablero de comunicación es una superficie con pictogramas que permite a una persona sin habla funcional pedir, elegir, rechazar y comentar señalando. Se construye eligiendo primero para qué situación es, después qué vocabulario necesita esa persona en esa situación, y solo al final cuántas casillas caben. El error más común es empezar por el número de casillas.

Cómo se construye un tablero de comunicación paso a paso: qué vocabulario poner, cuántas casillas, el marco Fitzgerald y cómo imprimirlo y montarlo.

SandiApp TeamEquipo editorial de SandiAppActualizado 19 de agosto de 2026
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Revisado: 19 de agosto de 2026Revisor: SandiApp Team

Un tablero de comunicación es una superficie, normalmente de papel plastificado, con pictogramas organizados para que una persona sin habla funcional pueda pedir, elegir, rechazar y comentar señalando. Es una de las herramientas más baratas y más infrautilizadas de la comunicación aumentativa: cuesta un folio y suele fallar por cómo se diseña, no por lo que cuesta.

Lo que sigue es el orden con el que se construye. El orden importa más que el resultado, porque casi todos los tableros que no se usan se han montado al revés.

Antes de empezar: no, no le va a quitar las ganas de hablar

Es el miedo número uno de las familias y conviene despejarlo con datos, porque es el motivo por el que muchos tableros no llegan a salir del cajón.

Dicho de otro modo: dar una vía alternativa para comunicarse no cierra la del habla. Lo que sí ocurre cuando no se da ninguna vía es que la persona deja de intentar comunicarse, y eso sí tiene consecuencias.

1. Decide para qué situación es

Un tablero sirve para una situación concreta. El de la comida, el de la asamblea, el del patio, el del baño. Un tablero que quiere servir para todo acaba siendo una cuadrícula de sesenta casillas que nadie recorre.

Elegir la situación primero resuelve casi todo lo demás: el vocabulario sale de lo que pasa ahí, el tamaño sale de dónde va colocado, y el momento de uso está claro para cualquiera que acompañe a la persona.

Empieza por una situación que cumpla tres cosas: ocurre todos los días, la persona tiene algo que ganar en ella, y hay un adulto disponible para responder. La comida y el juego suelen cumplirlas. La asamblea del aula rara vez, porque el adulto está repartido entre veinte niños.

2. Elige el vocabulario por lo que hace, no por lo que nombra

Aquí está el error más caro. La tentación es llenar el tablero de sustantivos: los alimentos, los juguetes, las partes del cuerpo. Un tablero solo de sustantivos convierte la comunicación en un ejercicio de etiquetar, que es justo lo contrario de comunicar.

El vocabulario que abre la comunicación es el que da control sobre lo que pasa a continuación:

  • Pedir: quiero, dame, más.
  • Rechazar: no, no quiero, ya está, para.
  • Regular la situación: ayuda, espera, otra vez, mira.
  • Comentar: me gusta, no me gusta, mira eso.

Ese grupo se llama vocabulario núcleo y tiene una propiedad muy práctica: sirve en todas las situaciones. Más funciona igual con la comida que con las cosquillas. Los sustantivos, en cambio, solo valen para su tema, así que se añaden después y solo los que esa situación necesita.

Una comprobación rápida antes de imprimir: si con tu tablero la persona solo puede contestar a preguntas que le haces tú, todavía no es un tablero de comunicación.

Para montar el tablero, los pictogramas que más se usan están en palabras y comunicación (que es donde vive el vocabulario núcleo), acciones y verbos, comida y bebida y emociones.

3. El número de casillas es lo último

El tamaño de la cuadrícula no sale de la edad ni de un manual. Sale de dos cosas que se observan mirando a la persona:

  • Cuánto puede recorrer con la vista antes de perderse o abandonar.
  • Con cuánta precisión señala, que marca el tamaño mínimo de cada casilla.

Si con cuatro casillas grandes acierta y con doce pequeñas empieza a señalar al azar, el tablero bueno es el de cuatro. Se amplía cuando el uso lo pide, no cuando el calendario lo sugiere. Un tablero de treinta y dos casillas que se queda en el cajón comunica menos que uno de cuatro que va pegado a la mesa.

Para la mayoría de tableros de situación funciona empezar entre 4 y 12 casillas y crecer desde ahí.

4. Ordena por color, no por tema

El marco Fitzgerald es un código de color en el borde de cada pictograma que indica su categoría gramatical:

| Color | Categoría | Ejemplos | |---|---|---| | Verde | Verbos | comer, jugar, ayudar | | Naranja | Sustantivos | agua, pan, coche | | Amarillo | Adjetivos | grande, frío, contento | | Azul | Adverbios | ahora, mucho, deprisa | | Rosa | Personas y pronombres | yo, mamá, profe | | Blanco | Artículos y conectores | el, y, con |

Colocar cada color en su columna, en el orden en el que se dice la frase, convierte el tablero en un apoyo para construir oraciones y no solo para señalar palabras sueltas. La persona recorre de izquierda a derecha y le sale yo · quiero · agua sin que nadie se lo recuerde.

Es también lo que hace que un tablero sea legible para cualquier profesional que lo coja por primera vez, que es más importante de lo que parece cuando el material viaja entre la consulta, el aula y la casa.

5. Imprímelo para que dure

Un tablero es material de uso diario, no una ficha que se guarda:

  • Papel de 120 g o más. El folio normal se dobla el primer día.
  • Plastificado, sobre todo si va a estar cerca de comida, agua o suelo.
  • Velcro si quieres poder cambiar casillas sin reimprimir el tablero entero. Adhesivo de bolita en el tablero y de gancho detrás de cada pictograma.
  • Impreso a tamaño real, sin "ajustar a página", para que las casillas no encojan y todos los tableros de la persona tengan la misma medida.

Si vas a montar varios tableros de la misma persona, mantén el mismo tamaño de casilla y la misma posición para el vocabulario núcleo. Que ayuda esté siempre en el mismo sitio ahorra más tiempo que cualquier otra decisión de diseño.

6. Enséñalo usándolo tú

Un tablero no se explica, se modela. El adulto señala mientras habla, en las mismas situaciones y sin exigir respuesta. Es lento y es la parte que más se salta: se entrega el tablero, no se usa delante de la persona, y a las dos semanas se concluye que "no le funciona".

Dos cosas que ayudan desde el principio:

  • Respeta el rechazo. Si la persona señala no quiero y la actividad continúa igual, el tablero deja de tener valor. Lo primero que hay que demostrar es que señalar cambia lo que ocurre.
  • Deja tiempo. El intervalo entre que se le presenta la opción y responde suele ser más largo de lo que resulta cómodo al adulto.

Errores que se repiten

  • Tablero universal. Sesenta casillas para todas las situaciones, y ninguna a mano cuando hace falta.
  • Solo sustantivos. Se puede pedir galleta pero no más, no ni ayuda.
  • Un solo ejemplar. El tablero vive en la consulta y no existe en casa ni en el aula, que es donde la persona pasa el día.
  • Ampliar por calendario. Añadir casillas porque ha pasado un mes, no porque el uso se haya quedado corto.
  • Pictogramas distintos para la misma palabra en cada sitio. La coherencia de la imagen entre la consulta, el aula y la casa importa más que la calidad del dibujo.

Descargar los pictogramas

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FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuántas casillas debe tener un tablero de comunicación?

Depende de la capacidad de barrido visual y de la precisión de señalización de la persona, no de su edad. Se empieza por el número que puede recorrer con la vista y señalar sin error, aunque sean dos, y se amplía cuando el uso lo pide.

¿Qué es el marco Fitzgerald y para qué sirve?

Es un código de color en el borde del pictograma que indica su categoría gramatical. Ordenar el tablero por esos colores, en el orden de la frase, convierte la cuadrícula en un apoyo para construir oraciones.

¿Es mejor un tablero en papel o una aplicación?

No compiten. El papel no se queda sin batería y aguanta el patio o la bañera; la aplicación da voz y más vocabulario. Lo habitual es usar los dos.

¿Qué vocabulario se pone primero?

El que da control: pedir, rechazar, más y ayuda. Los sustantivos temáticos vienen después.


Este artículo es material de apoyo para profesionales y familias. No sustituye la valoración de un logopeda, que es quien decide el sistema de comunicación adecuado para cada persona.